Me topé con la democracia embalsamada, como el cadáver de Lenin, oliendo a formol y aguarrás, en un sótano de Europa. Le echaban por encima ungüentos y colonias, le quemaban incienso y hachís, le rezaban las obras completas de Rousseau, de saint-just, de Víctor Hugo, y el cuerpo no se movía. Le gritaban la libertad, la igualdad, y la fraternidad, y la pobre muerta olía a cementerio, como si esperara autopsias que no llegaban, memorandos, un ADN que le diera familia y descendencia. Esperé que todos saliesen de su vera, le observé el fondo de un ojo, y vi que se movía. Le cogí la mano, le pedí que despertara, y vi temblar sus labios, diciendo algo. ¿ Un testamento? ¿la última verdad del mundo? "¿Qué quieres?", le pregunté. Y ella, casi viva: "¡ Un cigarrillo !" La materia del poema * Nuno Júdice
Miriam Cahn ( Basilea, 1949) , cuenta en su carrera con dos etapas bien diferenciadas, en la primera con tiza y carboncillo realizaba monumentales dibujos de carácter político y feminista en la calle , y luego en soportes más frágiles también de grandes dimensiones. En su segunda etapa a pesar de utilizar una técnica tradicional como el óleo, su estética es mucho más arriesgada que la de sus dibujos precedentes, vinculada a la tradición visionaria suiza y cercana al arte bruto, con rasgos de cierto automatismo y sugerencias oníricas, de cromatismo exacerbado, brillante e irreal.