A derecha e izquierda
trepan las escalas de la noche
cuando el amanecer corre veloz
a apagar las estrellas.
William Carlos Williams. Cien poemas. Visor, 2019
A derecha e izquierda
trepan las escalas de la noche
cuando el amanecer corre veloz
a apagar las estrellas.
William Carlos Williams. Cien poemas. Visor, 2019
Tras subir- otra vez- a lo alto
de la roca de Léucade
en las canosas olas me sumerjo
de pasión embriagado.
Anacreonte
Aurora Luque. Aquel vivir del mar. El mar en la poesía griega. Acantilado, 2015
(...)
Así es, me parece como la naturaleza ha sabido convocar o seducir siempre a los artistas.
(...)
Puede que estos secretos solamente nos indiquen el camino necesario hacia la contemplación.
Vicente Valero. Breviario provenzal. Periférica, 2021
No, no vayas al Leteo ni retuerzas
el acónito de raíces apretadas, buscando su venenoso vino,
ni sufra tu pálida frente el beso
de la sombra nocturna, uva rubí de Proserpina;
ni hagas tu rosario con bayas de tejo
ni dejes que el escarabajo, ni que la nocturna mariposa de la muerte
sea tu doliente Psique, ni el plumoso búho
compañero de los misterios de tu dolor;
pues la sombra a la sombra vendrá muy soñolienta,
ahogando la despierta angustia del alma.
John Keats. Sonetos, Odas y otros Poemas.Trad. José María Martín Triana. Visor, 2005
Pascal Quignard. Las sombras errantes. Shangrila, 2022
Todas las mañanas del mundo son caminos sin retorno.
Pascal Quignard.Todas las mañanas del mundo. Galaxia Gutenberg, 2023
Abriste puertas a lo imprevisible
y, sin embargo, tú,
a quien siempre asombraban
los fuegos del crepúsculo,
nunca dudaste en ofrecerme un claro
cielo sin nubes, como testimonio
de tu verdad secreta, que tan sólo un bosque
de palabras podía disolver:
la tácita amenaza de un silencio sin rumbo.
Jenaro Talens. El jardín secreto. Hiperión, 2023
Bandadas de vencejos cruzan el cielo oscuro,
bordean la alta torre,
consiguen despistarme con sus vuelos erráticos
cuyo frágil destino desconozco.
Las campanas empiezan a sonar
y los vencejos fingen asustarse
con el estruendo, pero todo es juego,
y tragedia, y cabriola, y trazado de círculos
perfectos contra el gris
rojizo de agonía
del alto y ancho cielo.
El cielo ya está negro del todo. Entre las ramas
del limonero ríe y me deslumbra,
tan arriba, un lucero.
Amalia Bautista. Tres deseos. Renacimiento, 2010
* La foto es de Luis Matilla.
En una barca negruzca bajó por ríos luminosos,
lleno de estrellas purpúreas, y caían
apacibles sobre él las ramas verdes,
amapolas de una nube de plata.
Georg Trakl. Sebastián en sueños y otros poemas. Trad. de Jenaro Talens. Galaxia Gutenberg, 2006
* A Matías que nos ha dejado.
Elevarse no nos pertenece. Tampoco bajar a los abismos. Ambas cosas requieren una gracia: cierta inocencia para lo primero, cierta lucidez para lo segundo. Los "estados alterados" de la conciencia, usted lo sabe ahora, descorren el velo -texto o tejido- que en condiciones "normales" oculta el abismo para hacernos soportable la existencia.
Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015
Necesidad de imperfección. Allí donde se quiebra el orden se abre una brecha. Todo lo desconocido asoma en la brecha. Imperfección: brecha sobre el afuera.
Chantal Maillard. La mujer de pie. Galaxia Gutenberg, 2015
Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo fue, pero a la primera mirada que eché al edificio invadió mi espíritu un sentimiento de insoportable tristeza.
E.A. Poe.La caída de la Casa Usher
Sobrevoló las ruinas
de Tokio, de Guernica, de Hiroshima,
de Dresde y de Hamburgo, de
Al-Amiria y Fallujah.
Sobre nubes de fósforo blanco
el ángel vengativo.
En el jardín de las tinieblas, decidme
¿cuál es la identidad de una sombra?
(...)
Chantal Maillard. La herida en la lengua. Tusquets, 2015
Quedar
en lo que queda
después del fuego,
residuo, sola
raíz de lo cantable.
José Ángel Valente. Material memoria (1977- 1992). Al dios del lugar (1989). Alianza, 1999
Se pierden los sentidos.
Es cierta la canción.
La noción de lo dulce
y amargo se confunde
y el latido de un cuerpo
se convierte en clamor;
el olor de una piel
abruma el universo
y en el fondo, en lo oscuro,
se ve con precisión.
El tacto de unos hombros
descubres por destino:
se ganan los sentidos.
Es falsa la canción.
Aurora Luque. Carpe amorem. Renacimiento, 2007
Cuando ya no nos queda nada,
el vacío de no quedar
podría ser al cabo inútil y perfecto.
José Ángel Valente. Material memoria/ Mandorla. Alianza, 1979
¿No será tiempo, ahora, de recuperar la escucha? La inspiración forma parte de la respiración. Nuestra respiración. Nuestro ritmo. Pero también el de aquellos que tenemos a nuestro lado. El ritmo de los otros, el de las cosas-siendo. El de una pared, por ejemplo, el de una piedra... Entre todos, sucedemos.
Chantal Maillard. La baba del caracol. Vaso Roto, 2014