No, no vayas al Leteo ni retuerzas
el acónito de raíces apretadas, buscando su venenoso vino,
ni sufra tu pálida frente el beso
de la sombra nocturna, uva rubí de Proserpina;
ni hagas tu rosario con bayas de tejo
ni dejes que el escarabajo, ni que la nocturna mariposa de la muerte
sea tu doliente Psique, ni el plumoso búho
compañero de los misterios de tu dolor;
pues la sombra a la sombra vendrá muy soñolienta,
ahogando la despierta angustia del alma.
John Keats. Sonetos, Odas y otros Poemas.Trad. José María Martín Triana. Visor, 2005

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