con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.
F. de Quevedo. Antología poética. Austral, 2005
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.
F. de Quevedo. Antología poética. Austral, 2005
Este aleteo de pájaros
cuyas sombras se abaten
a mis pies mientras camino
siembran trazos de dudas
sobre el polvo.
¿Quién orfebra estos signos?
¿La mano de qué loco los dibuja?
Ginés A. Cervantes. El mar y sus orillas. Márgenes Arquitectura, 2021
... En la puerta de casa
perdura una rayuela descolorida
y, sobre ella, hay una flor de sangre
marchita en el asfalto...
Negra flor de la sangre
que atormenta mis sueños.
Habito en la morada de mis miedos.
Ginés A. Cervantes. El mar y sus orillas. Márgenes Arquitectura, 2021
Me flaquean las piernas, se me seca la boca,
y siento escalofríos, y se me eriza el pelo.
El arco se me cae de las manos al suelo,
y no me tengo en pie y mi mente está loca.
Luis Alberto de Cuenca. Poesía 1979-1996. Cátedra, 2006
A veces me caminas en los sueños
por el borde que acabo de afilar
de los acantilados del cerebro.
Aurora Luque. Carpe amorem. Renacimiento, 2007
...Empujando las rocas desde abajo, las sacó de raíz
y las echó a rodar hasta la mar.
Para que se olvidaran de la tierra firme,
a todas las demás las enraizó en el fondo del abismo.
Pero a ti no te agobia ese destino
porque navegas, por las aguas, libre.
Calímaco. Himno a Delos. De "Aquel vivir del mar", Aurora Luque. Acantilado, 2015